|
Porque queremos la vida, debemos evitar la muerte |
Silvia Storni. Diputada nacional (Córdoba - UCR)
LAVOZ DEL INTERIOR
http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=590547
Se trata de un debate postergado hace mucho tiempo. Hay varios proyectos presentados en el Parlamento y conozco de esta rémora por haber sido cofirmante de algunas de esas iniciativas, que tienen que ver tanto con el caso del aborto no punible como con la despenalización del aborto.
...sta es mi opinión personal. No refleja la opinión del bloque de diputados nacionales de la Unión Cívica Radical (UCR) en su totalidad, sobre una cuestión que hasta la fecha no ha podido ser tratada en el recinto porque las opiniones también están divididas en los bloques partidarios.
Yo respeto plenamente las creencias religiosas, pero lo que hoy nos preocupa y nos ocupa es legislar y sancionar una norma general, partiendo de la base de que se trata de un grave problema sanitario que debe ser resuelto.
Es un problema que tiene relación con la salud pública, específicamente con las políticas públicas en salud o la falta de ellas.
También es necesario destacar que estamos frente a un problema que atañe fundamentalmente a las mujeres pobres. Y prueba de ello son los elevados índices de mortalidad materna que se registran a consecuencia de embarazos no deseados; y el porcentaje elevado de madres menores de 20 años (madres adolescentes), que son la mayoría que afronta esta dura problemática.
Despenalizar, no promocionar. Es fundamental contar con una ley que despenalice el aborto, pero esto de ninguna manera debe significar una promoción de ese acto. El aborto es algo que debe ser evitado, pero estamos hablando de aquellos casos donde el embarazo no deseado ya se produjo y en muchos casos fue producto del abuso sexual.
En muchas oportunidades, no se ha accedido a la educación sexual o han fallado los métodos de prevención. Los abortos clandestinos son el recurso al que apelan las mujeres pobres que no tienen la posibilidad de asistencia médica como sus pares que, al contar con recursos económicos, pueden decidir en libertad y sin correr riesgos.
Esto representa un grave problema social; no podemos mirar hacia otro lado.
A la hora de abordar la discusión, no puede dejar de contemplarse que existe una fuerte presión de sectores religiosos, que se ejerce sobre quienes pensamos de esta manera.
Argentina es un país mayoritariamente católico y, sin embargo, la mayoría de las mujeres católicas considera que este tema debe contar con una legislación que las proteja y no las condene, como ocurre en la actualidad.
|